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sábado, 23 de junio de 2018

La existencia de los mejores regalos del mundo.



Hay fenómenos como el ser feliz y no dejar de mostrar sonrisas que, sin lugar a dudas, son posibles. Últimamente, yo lo vengo relacionando con volver a sentir la felicidad de volver a ser niños, es decir, recordar y rememorar situaciones en las que, sin darnos cuenta, el ser felices de verdad y con muy poco, era una verdadera realidad. Y a día de hoy, lo relaciono con volver a recorrer las calles que me han visto crecer, en las que se disfrutaba demasiado durante muchas horas en las noches de verano jugando hasta las tantas y en las que, incluso, he tenido el gran obsequio de conocer a mis mejores amistades. Si, una vez más de muchas, vuelvo a hacer referencia a ese lugar inconfundible y preferido que simboliza no solo un mero orgullo para mí sino la mejor de mis sonrisas cada vez que, simplemente, hago referencia sobre dicho lugar. 

Y es que cuando se es feliz y no se deja de mostrar sonrisas latentes, uno mismo se atreve a descifrar el significado de palabras tan complejas como utopía. Si, utopía, esa palabra que en todos los manuales teóricos tanto lingüísticos como históricos, te reflejan que utopía significa según la Real Academia de la Lengua Española: “Planproyectodoctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización. Desde mi punto de vista, teóricamente, la definición anterior se queda muy corta en cuanto a contundencia, aún más, cuando siempre se ha tomado a la palabra utopía como algo irrealizable. No hace mucho tiempo, escuchaba una definición preciosa vía audio sobre la palabra utopía y, una vez más debo ser sincero, la bonita tonalidad de dicho audio era inmejorable, sin embargo, no estaba muy conforme con su definición debido a su explicación muy cercana a lo teórico. ¿Por qué mi disconformidad sobre ello? Antes de comenzar mi etapa universitaria, tuve el honor y placer de escuchar a Federico Mayor Zaragoza, Ministro de Educación y Ciencia en 1982 y Director General de Unesco entre 1987 y 1999, en una conferencia que expuso lo siguiente: “A la sociedad en su conjunto, la controlan y desgastan imponiéndole la palabra utopía como algo irrealizable desde sitios tan concretos como nuestros gobernantes, los medios de comunicación y, lo peor de todo, la mentalidad de la gente. Lo que la sociedad de nuestros días a veces no sabe o no quiere darse cuenta, es que debe y puede levantarse para luchar por lo que quiera. Cada paso dado, es estar más cerca de conseguir tumbar una utopía”. A día de hoy, el mundo en su conjunto ha conseguido tumbar bastantes utopías impensables.

Ya en mi etapa universitaria, en segundo de carrera para ser más concreto, mi profesora de Biogeografía Concepción Fidalgo preguntó en plena clase: “¿De verdad creéis rotundamente todo lo que os digo teóricamente en una clase como esta? Chicos, despertad, aquí en mis clases no quiero formar a meros universitarios con estudios sino preparar vuestra inteligencia para saber cómo afrontar cualquier problemática ante la vida”. Y recuerdo como si fuese ayer, que éramos 50 personas en sus clases y, sin querer ocultarlo, no era muy afín a asistir a sus clases trabajando dicha asignatura muchos días desde casa y siempre entregando los pertinentes trabajos. El día del examen final, fuimos 20 personas contadas a dicha prueba final, nos quedamos 10 alumnos a la media hora y, finalmente, aprobamos solamente 6 personas dicha asignatura, entre ellos yo. ¿De verdad me veis de creer teóricamente en el significado de la palabra utopía? A día de hoy, y desde hace algunos años, mantengo y siempre mantendré que un colegio, un instituto y una universidad puede darte el saber, sin embargo, las experiencias de vida tomadas como la mayor sabiduría de todas te las da las injusticias, los momentos en los que tienes que demostrar tu verdadera valía sean cual sean las circunstancias y, sobre todo, no dejando de luchar incansablemente nunca venga lo que venga. Y es que las experiencias de vida, como las pocas que me pudieron dejar mis abuelos tanto maternos como paternos a diferencia de las muchísimas que me gustaría haber obtenido de ellos, me han demostrado que uno mismo no simboliza lo que dice un papel como un título o lo que dice una mera cifra numérica de nuestras características sino lo que eres: Ser tú mismo.

Que los mejores regalos del mundo existan, significa que, como dije hace escasos días a todo un ejemplo de persona mirándole a los ojos en su despacho algo emocionado, hay regalos que no son materiales y, encima, no se pagan con dinero como: Tenerlo claro, no dejar de desistir, no dar la vuelta atrás en situaciones en que la vida, una vez más, elegiría por ti pidiéndote tirar la toalla y, sobre todo, en vano. Porque, últimamente, reitero estar viendo que los mejores regalos del mundo existen y están relacionados como pequeños detalles como: Agradecer las cosas, afrontar todos los problemas que se presenten, arriesgarse, decir lo que realmente sientes, mostrar el ser tú mismo, mirar a los ojos, ser amable con todo el mundo y, sobre todo, sentirte como nunca y, ante todo, vivo. También, reír a carcajadas cada vez que mi madre me llama ‘correcaminos’ por no parar quieto, sentir un cariño profundo cada vez que mi padre pues se le nota contento sin decir mucho, sonreír por mi hermana porque, pese a todo, siempre está para ayudar pese a incluso lo que le pase a ella, abrazar a una de mis mejores amigas tras ver en sus ojos que hacía mucho tiempo que no me veía tan contento y liberado, dar las gracias a uno de mis mejores amigos por notarme bien y estar ahí, mirar a los ojos de personas irrepetibles y únicas que significan hogar como mínimo, tener el orgullo y la satisfacción de haber conseguido sentir y transmitir absolutamente todo lo expuesto ante personas que tenías más que ganas no de sorprender sino, simplemente, de conociesen mi verdadera versión y disfrutar a carcajadas sin cesar, pensando en ‘cuánta razón’, ante la denominación impuesta de que se me hace el culo ‘chiqui chaqué’.

Hoy, para muchos y es una pena, está de moda y siguen la tendencia de no sentir y desconocerse. Sin embargo, soy de los que tienen más que claro que hay personas únicas e irrepetibles, que te marcan, que tienen un algo muy intenso difícilmente visto anteriormente e, incluso, hasta el punto de notar el brillo y la profundidad de su forma de ser nada más verlas. Si, hago referencia a esas personas vitales que, para mí, tienen claro el significado de ser el mayor de los mejores regalos del mundo y, aún más, cuando uno mismo ve que le potencian como el que más existiendo una conexión imparable hasta el punto de estar siempre, pase lo que pase, importándome hasta sus más mínimos problemas.

En definitiva, Gabriel Celaya ya dijo que la “la poesía es un arma cargada de futuro” y yo hoy, en días en los que nos aborrecen de información por doquier, digo que el decir sin tapujos lo que sientes, es una bomba de relojería que no cualquiera se atreve a demostrar. Sin embargo, yo sí: Significa ser fiel a mismo y mis principios, no perder mi verdadera esencia y, sobre todo, sentirme vivo con la sensación de confort total de querer comerme el mundo y sentirme completo absolutamente.

Y es que hay cosas que no se buscan y que surgen como ser feliz, de verdad y con mayúsculas sintiéndote en la cresta de la ola. ¡Feliz 23 de junio de 2018!







martes, 22 de mayo de 2018

Dualidades paralelas: Historia de un ascensor y momentos imborrables en el pueblo.

*Basado en hechos reales.

Queriendo imitar o parafrasear a la gran de obra de Buero Vallejo titulada Historia de una escalera, me veo en la necesidad total, debido a los sentimientos transmitidos, de compartir lo vivido en primera persona no hace muchos días: Entrando poco a poco en contexto, era mediodía y tocaba llegar a mi piso de Madrid con la clara intención de comer para volver al trabajo por la tarde. El día era algo más que primaveral debido al calor ya sofocante y, sin querer ocultarlo, era el típico mediodía en el que llegaba con prisa y con el autoestima con algo de cansancio porque, al fin y al cabo, pensaba que el fin de la semana laboral tardaba demasiado en llegar. Sin embargo, tras entrar al portal, toda esa sensación enrarecida cambió porque, sin lugar a dudas, es alucinante lo que puede cambiar todo con esos pequeños detalles y aún más, los detalles inmateriales: Regalar abrazos, consejos, tiempo y sonrisas interminables, es decir, esas intenciones que le hacen a alguien aún más grande. Nada más entrar al portal, pude ver como un ascensor que me llevaría al piso 11, casi se me escapa literalmente por escasos segundos, sin embargo, una mujer vecina que se dirigía al piso 13 tuvo la amabilidad de abrir la puerta para que no perdiese dicho ascensor. Aquel acto amable fue simplemente el comienzo de un cambio total en mi semblante para ir sonriendo progresivamente, todo ello, porque nada más comenzar a subir hacia los primeros pisos hasta el final del trayecto, ella con todo el carisma del mundo, me dijo buscándome con la mirada de querer aconsejarme: “Hay que ver, bendita juventud. Tenéis que luchar, no dar nada por perdido, insistir y perseverar por cómo están cambiando las cosas. La esperanza es lo último que se pierde y, chico, te lo dice una mujer que fue todos los días a ver a su propia madre en coma durante cuatro años y, finalmente, no despertó”. En ningún momento salvo ese inesperado final, dejé de acrecentar mi sonrisa y, tras unos breves segundos de silencio, accedí a salir del ascensor pero no, no pude aguantarme y, también tras casi cerrar la puerta del ascensor al salir, volví a abrir para simplemente decir: “Adorable no es solo que exista gente así, como usted, con sus historias, heroico es que usted haya abierto su interior para contar algo tan íntegro dados los tiempos que corren. Y dado que usted ha tenido el detalle de contarme algo, creo que me toca a mí decirle que, no hace mucho tiempo, una más que importante chica me agradeció con su corazón en la mano el darle un consejo y decirle que hay que creer más que nunca y que la esperanza es lo último que se pierde en cuanto a ser agradecidos e impartir amor del bueno incluso en los actos, haciendo una clara referencia a alguien que, sin pensarlo ni un solo segundo, dio seguramente un abrazo inolvidable a alguien que de su entorno que, casi sin darse cuenta, significa un todo. Y es que creo firmemente que lo que hay que hacer, por encima de todo y siempre que se pueda, es disfrutar con cabeza de esos momentos a modo regalo que no nos puede otorgar cualquiera en estos momentos que discurren”.

Tras aquello y mirarnos finalmente con una mirada de gratitud por el intercambio de opiniones, accedí definitivamente a entrar a mi piso con una sensación total de que me invadiesen los pensamientos y, con toda la efusividad de ello, cerré la puerta de mi piso para inmediatamente dar lugar a pensar que: No hay mayor honor, regalo y privilegio que ser uno mismo tanto como para ti mismo como también para alguien, con tus virtudes y defectos, incluyendo tus miserias y, encima, que ese alguien decida quedarse para y pese a todo. Y lo digo porque existen personas únicas con características, detalles, miradas y rasgos que no es que no solo no los tenga cualquiera sino que son casi imposibles de ver y que, sin dudarlo un solo segundo, no solo te hacen creer que mantienes la fe total en conocer a alguien irrepetible sino que te vas dando completamente cuenta de que no puedes darte el capricho de desprenderte de personas así, tan brutalmente completas en todos los sentidos. ¿Y sabéis por qué? Porque la cuestión no es compartir miradas, sino que sean recíprocas, no es ayudar a alguien sino ser ejemplos de un máximo apoyo desinteresado que no sea otra cosa que sea sentirlo, no es transmitir a alguien ser imprescindible sino no poder hacerte ni tan siquiera a la idea de que es imposible estar sin su imagen y no solo eso sino, incluso lo más importante, sentir que eres tú mismo, que no has cambiado, sino que has evolucionado para mejorar y con creces mediante el brillo que emiten tus propios ojos.

Por otro lado, este fin de semana pasado han sido Fiestas en Honor a San Bernardino 2018 en mi pueblo Velada y, sin exagerarlo ni dudarlo ni tan siquiera un momento, esta celebración me ha llevado una vez más a darme verdaderamente cuenta de saborear los momentos porque, sinceramente, he podido disfrutar más que de lo lindo de un conjunto variado formado por: Las bodas de oro, personas vinculadas a nuestro pueblo y que llevan exactamente casadas-unidas en matrimonio durante 50 años y es que, sinceramente, actos así te hacen darte cuenta de que el sentimiento de orgullo de tal durabilidad llena a uno mismo. Tras ello, antes de medianoche, tocó disfrutar de una comunión en compañía de familia y amigos en Navalcán. Y como colofón a la noche, llegando de vuelta a Velada sobre las 02:15 y teniendo la certeza de querer quedarme en casa mientras mis padres se habían quedado en la plaza tomando unos churros, pero: ¿De verdad hablaba en serio con querer quedarme en casa cuando mis padres llegaban a casa sobre las 03:00 diciéndome “nos han preguntado algunas personas sobre que si no bajabas, y uno de ellos tu primo Alejandro diciéndome que el concejal más joven de nuestro pueblo debería dar ejemplo”? Pues dicho y hecho. Sí, de esas noches en las que tu sentimiento de felicidad notoria no se te quita de la cara y, más aún, por esos momentos y personas que te potencian dicha sonrisa cada día y eternamente. Nada más llegar a la plaza, todo fue disfrutar, compartir momentos con gente que es capaz de decirte “Marcos, eres buena gente y, encima a pesar de que tengamos pensamientos diferentes, después de tomarnos algo que sé que no me vas a negar, tengo que reconocerte algo y es: Eres buena gente, nos conocemos desde pequeños, hemos jugados partidos como rivales y escasas veces te he ganado. Pero, ante todo, eres un amigo al que quiero porque casi todo el mundo como yo decimos que tienes buen corazón y dices todo tal cual lo sientes, como dar recuerdos a mi padre hacia a mi o estar orgulloso de nuestro pueblo nombrándolo desde el afecto que te caracteriza siempre que tienes ocasión”. Pues mira, amigo Álvaro, aquí quiero plasmar lo que te dije literalmente la noche de este sábado pasado: “Mírame a los ojos y escúchame; ¿Has notado alguna vez la sensación íntegra de sentirte completo y tú mismo hasta el punto de disfrutarlo tanto que, muchas veces, sentirte la persona más afortunada del mundo por sentir eso, una situación de que, pese a todo, eres feliz de verdad?” Inmediatamente, surgió el abrazo dado entre nosotros y, absolutamente sin mirar en ninguna ocasión el reloj, puedo decir que disfruté como no hace mucho tiempo que no lo hacía hasta que dieron las 07:00 de la mañana, llegando a casa amaneciendo. Lo reconozco, dormí poco, pero me desperté con una sonrisa indescriptible dirección a la misa del día grande en honor a San Bernardino. Tras ello, tocó de pasar unas cañas en familia y con amigos después que duraron hasta las 17:00 de la tarde. A dicha hora, se puso a llover y no dudé en ver que era ya la ocasión perfecta para volver a casa, aunque unas gotas me mojasen porque no llevaba paraguas. Antes de llegar a casa, tuve el placer de encontrarme con una vecina de nuestro pueblo que me dijo: “Hola Marcos, siempre que veo a tu madre en la Tienda de Guille, le doy recuerdos para ti porque, hay que ver eh, nunca niegas un saludo o preocuparte más de la cuenta involuntariamente por alguien”. Respondiéndole yo: “Mi madre siempre me dice que le das recuerdos para mí y de gente como vosotros, como cualquier otra de nuestro pueblo, me hace darme cuenta verdaderamente porque me gusta tanto nuestro pueblo y porque me hace sentirme tan orgulloso del mismo. ¿Qué orgullo tan humildemente conseguido desde nuestras raíces familiares eh? Orgullo de dónde venimos, de lo que tenemos, de lo que somos y, sobre todo, de lo que transmitimos, incluidos los recuerdos”. Dándome las gracias con la voz entrecortada y dos besos, no pudo evitar emocionarse por decir algo que verdaderamente sentí, siento y sentiré.

Y es que la vida se resume en dar verdaderamente todo lo que tienes por lo que sientes, incluyendo el humedecerte los ojos por una felicidad acumulada. La vida no es una carrera, no es ganar, no es dar lecciones, al igual que nosotras las personas, no somos una lista de mercado a la que solamente preguntar cómo estás como si fuésemos robots programados. La vida es ser tú mismo, que no se te quite la sonrisa de la cara nunca y, sobre todo, disfrutar de los momentos vividos al lado de las personas interminables.

En definitiva, mundos paralelos que muestran burbujas en las que vivimos personas llenas de pensamientos pero que, pese a las ruinas, siempre estaremos ahí para todo y, sencillamente no por obligación, sino por sentir el cosquilleo de notar cómo sucede involuntariamente hacerlo, es decir, estar siempre presente porque lo sientes a través del alma y del corazón.

Dedicado a la vecina del piso 13, a  ese pueblo, nuestro pueblo, del que me siento orgulloso diciendo que es mi lugar preferido y, sobre todo, a todas esas personas que me hacen irremediablemente sonreír y hacernos interminablemente grandes.






miércoles, 22 de marzo de 2017

Días que acaban lloviendo y finalizan bastante bien.

*Basado en hechos reales sobre el día de hoy sobre mi persona.

Aunque parezca un verdadero mito, existen días en los que tus ideas y pensamientos de recomponerte por completo te invaden como si un conjunto de moscas invadiesen tu cabeza sin dejarte mirar hacia otro lado. Sí, hablo de esos días en los que no estás del todo bien y te sientes más que inquieto al estar pensando en tu existencia, tus propósitos, tus metas, tu alrededor, tus círculos de confianza y tus amistades buscando múltiples soluciones para varios asuntos abiertos.

Aproximadamente a las 10 de la mañana, el día de hoy comenzaba algo incompleto para mi: Día nublado y realmente visible a través de la ventana junto a la cama, habitación algo desordenada tras una noche de dormir escasamente poco y teléfono móvil sin apenas batería casi en mi cara tras quedarme dormido. Todo ello, tras vivir una de esas noches en las que te invaden los recuerdos, las vivencias, las personas que vienen y van, los momentos buenos y malos y hasta los más pequeños detalles. No me sentía tranquilo pero, a pesar de ello, no me sentía totalmente desanimado sino que buscaba la sensación muchas veces abstracta de necesitar de alguien que me dijese: "Sigue adelante".

Tras otro día dejando de lado el ir a Toledo en búsqueda de cuestiones académicas que, por cierto llevo bastante bien, tras ir dejando de lado mi cama con algo de pereza, tras ducharme y tras desayunar, a las 11:25 me disponía ir a la Universidad Autónoma de Madrid con el propósito de ir a la Biblioteca de Humanidades a avanzar un poco el mi Trabajo de Fin de Máster. A las 12 en punto clavadas, entraba por la puerta de la biblioteca dispuesto a sentarme en alguna mesa libre de su sala de la planta de arriba, sin embargo, no podía mentirme a mi mismo al no estar meramente concentrado en lo académico diciéndome a mi mismo: "¿A quién pretendo engañar?". No llegué a sentarme y, directamente, me fui andando a paso ligero a mi facultad, la de Filosofía y Letras entrando por su puerta principal. Tras pasar todos los módulos, desde el I hasta el X, decidí concentrarme algo en una mesa en el pasillo de la planta baja justo a la puerta trasera de la salida de la facultad. Eran aproximadamente las 12:30 cuando creía estar concentrado, mintiéndome una vez más a mí mismo, cuando realmente lo que mi cabeza hacia era esperar la salida de dos personas que, a pesar de no reconocerlo en muchas ocasiones, son dos buenos recuerdos que siempre me voy a llevar de la universidad. Dos personas que, desde que les di una nota escrita a mano de mi puño y letra a mediados de enero, apenas sabía nada de ellas salvo miradas de afecto distantes por los pasillos. Tras 50 minutos esperando, las 13:20 marcaban en el reloj y yo estaba seguro de que sus clases de hoy terminaban a las 13:00 horas, así me lo pudieron corroborar algunas compañeras de clase suyas que estaban comiendo ya en la cafetería grande.

Con la miel en los labios, esa era una de las sensaciones tras no cumplir el objetivo de verse a modo encontronazo-sorpresa. Aunque pensándolo mejor, la mayor sensación que descendía sobre mi era la de tener ante mi una situación similar a la de ambos lados de una moneda a modo de pensar hacia mi mismo: "Marcos, sí el querer ver a esas dos personas para decirlas algo y darles un fuerte abrazo fuese provocado por lanzar una moneda al aire. ¿Qué te gustaría que saliese? ¿La cara o la cruz?". La cara siempre era la respuesta más buscada y correcta al pensarlo. No quedándome conforme, tras salir de la cafetería grande, me volví a recorrer la facultad de punta a punta y hasta me pasé por la Cartoteca para volver a verificar que allí tampoco estaban, que la única visita que realizaron en la misma fue la de ayer por la mañana.

Al ver que finalmente no se ocasionó el encontronazo-sorpresa, me fui a comer a casa para llegar al trabajo lo más rápido posible. Nada más llegar al trabajo, me encontré con esa sensación propia y personal de tanto ser paciente con alguien que me necesita y, sobre todo, yo a esa persona al mandarme un audio al WhatsApp de 9:04 minutos en los que, desde el segundo 1, ha pedido apoyo, ayuda y cercanía máxima dados los últimos acontecimientos como también, por otro lado, de volver a saber de dos personas de las que, pese a todo, quiero saber en casi todo momento.

Tras hablar las cosas y apaciguar los ánimos con opiniones como: "La actitud que has mostrado por el encontronazo-sorpresa esta mañana dice mucho de que todavía, pese a todo, te importo", "Marcos, no me hago mucho a la idea de que no mantengamos nuestra amistad por simples tonterías" y "Marcos, llego a las 20:50-20:55 a Avenida de América, allí nos vemos en los tornos del intercambiador", a las 18:00 horas aproximadamente estaba todo solventado y desde el trabajo veía en directo como nubes negras se convertían en días que acaban lloviendo y finalizan bastante bien. Sinceramente, en el próximo encontronazo-sorpresa que nos debemos, se verán abrazos. Sin lugar a dudas, el primero lo daré en apenas una hora en Avenida de América. En definitiva, el espíritu de lucha y de negociación sigue siendo eficaz por mi parte, todo ello, a pesar de que todo quizás no sea igual que antes.

Dedicado a Rivas, "Mozito" y, sobre todo, a esa compañera de viaje Rosa que, pese a todo, no quiero perder de vista en ningún momento.




miércoles, 18 de enero de 2017

Anécdotas biográficas propias y gustos personales.

*Basado en datos y hechos reales, pudiendo dejarme muchas cosas en el tintero.

- Tras 24 horas de dilatación, nací un 6 de junio de 1991 en Madrid, concretamente, en el Hospital 12 de Octubre. Cada vez que paso cerca de dicho hospital, en cercanías o tren llegando a la estación de Atocha-Renfe por ejemplo, al ver las letras que dicen “Hospital 12 de Octubre” se me humedecen un poco los ojos al saber que nací allí y, también, al haber sido motivo de felicidad para mis padres. En aquellos momentos, un vecino y amigo nuestro llamado Antonio Cerrato, fue el encargado de llevar a mi madre a dicho hospital al comenzar a empujar yo en momentos en los que mi padre estaba trabajando.

- Pese a haber nacido en Madrid y, también, pese a que Madrid siempre será un lugar de trabajo y dedicado a lo personal-profesional para mí, siempre cuando me preguntan sobre mi procedencia digo que soy de Velada (Toledo) porque es donde resido desde hace bastantes años y, principalmente, donde me siento más que identificado.

- Mis antepasados maternos provienen de Velada (Toledo) y, por parte paterna, de Navalcán y Parrillas (Toledo). De ahí que siempre surja la broma hacia a mí de: “Tu procedencia familiar es un poco difusa. ¿No?”.

- Aunque no crea prácticamente nada en el zodiaco, soy géminis. Bueno: ¡Solo me creo lo de que los géminis solemos ser simpáticos y sociables, hablando en términos generales!

- El número 6 siempre ha tenido cierta importancia para mí, tanto que casi siempre lo he llevado en mis camisetas futbolísticas e, incluso, en algunas cuentas de correo personales: Nací un día 6, mi hermana también nació un día un 6, el carnet de conducir me lo saqué un día 6 y, sobre todo, un día 6 inicié una relación con mi novia Rosa de la que no solo estoy orgulloso, sino que es uno de mis mejores regalos personales y de vida. Sin embargo, dados algunos acontecimientos, el día 6 ha perdido totalmente el color que venía teniendo anteriormente.  

- Mi padre me quería haber puesto su nombre al igual que el de mi bisabuelo paterno, Patricio. Mi madre al conocerlo, se escandalizó demasiado y me puso de nombre Marcos. Eso sí, mi madre siempre ha querido que me llamen por mi nombre, y no por el diminutivo acabado en “itos” que por ello mata, aunque mi estatura dé motivo a ello.

- De pequeño fui algo fuerte respecto a no tener enfermedades. Por ejemplo, de 40 niños en la guardería fui el único, y va en serio, en no haber tenido varicela y, precaución por favor, que todavía no la he tenido. Sin embargo, hace unos 4-6 años conocí que padezco lipomatosis múltiple no simétrica y, por cuestiones genéticas heredadas de mi abuelo paterno, un riñón más pequeño de lo normal pero con funcionalidad total.

- Después de aparecer en el libro de familia, llegó el día en el que mis padres me hicieron el DNI. Un DNI que, tras una larga numeración, acaba en la letra F y, de manera anecdótica, siempre que antes tenía que hacer alguna operación burocrática o de papeleo daba la numeración de mi DNI acompañado de la F y añadía “de feo”. Sin embargo, hace tres años en una sucursal del Banco Santander una chica casi de mi edad en prácticas al decirle eso me soltó: “F de feo no, F de Francia. Que ya son muchas veces las que te he escuchado decírselo a algunas de mis compañeras y, al menos a mi, me pareces algo guapo. Y te digo todo esto sin saber sí la cuenta bancaria del Santander te la hiciste en esta oficina o no”. Sí, de esos comentarios que provocan estar con energía positiva en cuanto autoestima prácticamente todo el día. Desde entonces y sin dudarlo, digo “F de Francia” cada vez que digo la letra de mi DNI.

- Por así decirlo, mi primera novia se llamaba Carmen y le pedí salir en parvulario del C.P José María de Pereda de Madrid. Como mucho, le di un beso en la mejilla y, lo anecdótico de todo es que, al salir de clase nos cruzamos en un paso de cebra con nuestras respectivas madres y ella dijo a voces: “Mira mamá, mi novio Marcos”. Obviamente, yo me morí de la vergüenza, aún más, al mirarme mi madre y posteriormente reírse a carcajadas limpias diciendo “Ay, el de la novia…” mientras volvíamos a casa.

- Cuando tenía 6-7 años, mis padres y yo nos trasladamos de Madrid a Velada (Toledo). Con el paso de los años, Velada (Toledo) se ha convertido en mi lugar preferido, principalmente, por las amistades, la cercanía de la gente, la familia y las relaciones sociales que se llevan a cabo entre personas de un lugar concreto tan íntimo como un pueblo. Ya lo dijo en director de cine José Luis Cuerda en una entrevista de televisión: “En la ciudad todas las personas somos números a veces desconocidos. Sin embargo, en un pueblo las personas significan una familia, unos abuelos, unos adjetivos, unos motes y, en definitiva, unas características que provocan el tratar a esas personas como algo conocido y común”. De Velada (Toledo), siempre recordaré muchas anécdotas, siendo algunas de ellas: Personas que conocí de los barrios del Pozoquito, de Santa Ana y El Calvario. ¿Cómo olvidar esos partidos de fútbol en la calle, en la que los palos eran piedras, tanto en El Calvario o en El Cordel? Así, conocí a un gran amigo, David. ¿Cómo olvidar esos partidos de tenis en la calle, en la que se pintábamos las líneas con restos de ladrillos Rubén y yo? ¿Cómo olvidar los partidos de béisbol en la Cerca Perdida? ¿Cómo olvidar las 32 palabras por minuto que hice nada más comenzar primero de primaria con doña Aurelia para hacer 240 palabras por minuto al acabar ese mismo curso? ¿Cómo olvidar las clases en las que don Pedro en tercero de primaria nos enseñó a multiplicar y dividir? ¿Cómo olvidar mi primera comunión con 8 años casi 9?¿Cómo olvidar las clases en las que don Enrique en sexto primaria nos decía: “Cuando valláis al instituto a Talavera de la Reina, no quiero que me vengan noticias de allí sobre que no habéis dado algunos aspectos en éste colegio cuando sí los habéis dado”. Tanto es así, que nos enseñó un poco de ecuaciones de primer grado en primaria, y lo digo totalmente en serio. Tampoco olvidaré las clases de Conocimiento del Medio impartidas en quinto y sexto de primaria por don José María. En aquellos momentos, fueron una realidad las excursiones al Aula de Naturaleza El Borril, al Imax, al Museo del Ferrocarril, al Parque del Retiro, a Navalmoral de la Mata (Cáceres) y su Centro de Bomberos, al Zoo de Madrid, al Parque de Atracciones, etc. Incluso, mi primer amor de verdad lo viví en velada, siendo reales mis primeros besos a los 13-14 años una noche veraniega con una chica del pueblo en la parte en la parte trasera del Antiguo Centro de Salud, además, el Nuevo Centro de Salud estaba sin construir aún, solo se veía La Vega, ese lugar dónde también he jugado partidos de fútbol en tierra y dónde también realicé los famosos 500 metros cada curso desde tercero hasta sexto de primaria, siempre quedando entre los tres primeros en una clase de 25-30 personas. A veces, es inevitable emocionarme al recordar que mi pueblo Velada (Toledo) es símbolo de raíces “El nieto de Ufra”, familia, amistades inolvidables, una quinta del año 1991 imborrable y es que, cada vez que me preguntan de dónde soy, Velada nunca es una ausencia. Con el paso del tiempo hasta la actualidad, en Velada (Toledo) he ido madurando a fuego lento mis ideas, mi forma de ser y mi personalidad hasta el punto de que, alguien que nos dejó demasiado temprano, como Maribel “La Cartera”, me llegó a decir a la puerta de su casa hace unos 4-5 años: “Hay que ver lo que has cambiado Marcos. De pequeño eras un clase de mucho cuidado y, ahora mira, alguien asentado, maduro y con las ideas claras”. Todo ello, con una amplia sonrisa final, eso que tanto la caracterizaba. Tanto es así, que para mí ahora es más que un orgullo desde el solucionar sencillos asuntos vecinales hasta el ser representante del Ayuntamiento de mi pueblo Velada (Toledo).

- Por parte de mi familia paterna, hablar de los pueblos de Navalcán y Parrillas (Toledo) es inevitable. A diferencia de lo que dice mi padre y que, incluso le he llegado a demostrar estando él presente, son muchas las personas que me conocen en ambos pueblos, sobre todo, personas jóvenes. Es más, mi hermana y yo como nietos de Lorenza “Trabeja” y Ricardo “Pelao y Parrillano”, somos con mucha diferencia, los que más pisamos el pueblo. Con algo de orgullo y satisfacción personal, puedo decir que de todos los seis nietos totales de mis abuelos paternos, yo soy el de menor edad y el único que puede ser capaz de transferir el apellido García a la siguiente generación. 

- Dicen que aguardo la imagen viva de mi padre en cuanto a lo físico (por favor, la calvicie cuanto más tarde, mejor) y su forma de ser, con la bondad y la simpatía como sus máximos exponentes. De mi madre, dicen que guardo su carácter punzante, entrega y lucha incansable.

- Realicé la ESO en el I.E.S Ribera del Tajo de Talavera de la Reina (Toledo) conociendo a muchas personas de mi actualidad, sin sobresaltos y con un notable a modo nota media. En el mismo instituto, realicé el Bachillerato de ciencias-tecnológico con ciertos altibajos ya que primero lo aprobé con buena nota y, en segundo, suspendí y repetí estrepitosamente. Finalmente, aprobé Bachillerato al año siguiente en el I.E.S Pérez Galdós de Madrid.

- Posteriormente, hice selectividad en Madrid aprobándola y consiguiendo desde entonces tener la carrera de Geografía y Ordenación del Territorio como un Máster en el bolsillo, ambos estudios cursados en la Universidad Autónoma de Madrid. Según algunos compañeros de carrera, me llamaban “El tapado” porque podía faltar durante dos semanas seguidas a clase, sin embargo, me ponía al día en casa realizando trabajos y llevando el estudio al día cumpliendo objetivos al clavar exámenes posteriormente. Para llevar a cabo mis estudios universitarios y, orgulloso de ello al haber cumplido el objetivo de haberlos finalizado, admito haber disfrutado de becas que han provocado a personas envidiosas y sin corazón por el derecho a la educación de cualquier persona, el llegar a decirme: “Marcos, tener una carrera es mucho para ti y es vivir por encima de tus posibilidades así que olvídate y déjalo”. Tras ello, me hice caso aún más de mis posibilidades (aprobaba casi todas anualmente) y seguía el sabio consejo de mi padre: “A pesar de lo que digan, tú sigue adelante hijo”. Finalmente, a más de una persona le rebocé el título en la cara, y no por venganza sino por dignidad. Sin embargo, pienso que educación significa tener principios y valores éticos en contraposición a creerse algo más por estar en posesión de cualquier certificado universitario que acredite algo que llevas a cabo o prácticas en tu vida a diario.

- En el ámbito laboral he tocado varias ramas: Una pizzería en mis comienzos, dando clases particulares luego, en la Cartoteca de mi Universidad y, sobre todo, de lo que he estudiado yo, es decir, de lo mío.

- Me considero una persona simpática, sociable, demasiado independiente y, además, tengo el punto débil de que, sí me importas de verdad, no tardo más de 2-3 semanas en hablar las cosas y tener cierta predisposición en arreglar lo que sea, es decir, en levantar la bandera blanca pidiendo paz. También, soy cabezota, me castigo mucho sentimentalmente y soy muy pensativo.

- Soy un poco retro en algunos aspectos relacionados con mi ocio de la infancia porque aún mantengo y sigo pensando que las mejores relaciones sociales en la infancia se conseguían mediante el salir a la calle en el pueblo a buscar a las amistades de turno para, por ejemplo, ir a las pistas un sábado cualquiera por la mañana. Al igual que soy un poco retro en cuanto a videoconsolas, por mi vida han pasado videoconsolas y, sobre todo un sin fin de videojuegos, como la NES, la Game Boy Clásica (éstas dos primeras en herencia infantil por parte de mi hermana que, por cierto, espero que nunca me pida intereses de pago), la Nintendo 64, la Play Station 1, La Play Station 2, la Play Station 3, etc. Adoro jugar y tengo demasiados videojuegos de estrategia, de geopolítica, de simuladores de aviones y de simulación futbolística tipo manager.

- Siempre he tenido la curiosidad por ser piloto de aviones militares de reconocimiento, no para fines bélicos. ¡Me encanta volar! Por ejemplo, alguna vez quiero ser partícipe de practicar paracaidismo.

- En cuanto al deporte, me encanta el fútbol y soy seguidor del Real Madrid, Albacete, Velada, Castilla y Talavera. Desde infantil, categoría en la que metí 23 goles jugando de pivote llegando, más tarde, a jugar con la Selección Provincial de Toledo, hasta hace 2 años consiguiendo el objetivo de la permanencia de categoría con un equipo de Madrid siendo su máximo goleador. Además, he jugado de todo, incluso de portero siendo mis dorsales más utilizados el 4, 6, 7, 11, 12, 17 y 18. También, he sido entrenador, ganando algunos torneos. Adoro perderme por cualquier campo de fútbol o polideportivo.

- Tengo cierta debilidad por las chicas que hacen deporte como fútbol o baloncesto femenino. A modo anecdótico, mi novia Rosa jugó en edad base al fútbol femenino siendo jugadora del Real Madrid, sí totalmente cierto. He visto muchas fotos suyas que lo corroboran y sí, lo admito, siempre he sonreído demasiado al verlas y seguiré haciéndolo.

- Como dice mi biografía del blog, soy Geógrafo (sí, con mayúsculas como una profesión a la que llegué por casi casualidad y de la que estoy entregado) y tengo pasión por la cartografía, la educación, la filosofía, la historia moderna y contemporánea, el medio ambiente, la naturaleza, el paisaje, la planificación territorial y la sociología, entre otros muchos temas.

- Creo en un autoestima positivo básico para afrontar la vida, soy keynesianista en materia económica siguiendo a John Maynard Keynes (que hablaba sobre que en una sociedad capitalista como la de nuestros días, se deben proponer medidas de ahorro para, posteriormente, invertir en ayudar a la sociedad provocando que se pueda disfrutar de un estado de bienestar en el que todas las personas estén incluidas en el sistema y, a la vez, se estimule el consumo), creo en el Cambio Climático por lo que estoy a favor de defender un medio ambiente basado en la concienciabilidad humana, la sostenibilidad y en el que todos ponemos nuestro grano de arena para mejorarlo, creo en la sociología como ciencia que engloba a los distintos grupos sociales tanto por semejanzas como por diferencias y, sobre todo, creo en la política democrática, es decir todos participamos votando, como método para ayudar, ser cercano y resolver los verdaderos problemas de los ciudadanos, haciendo referencia a la política de corazón y no a la política “enlatada”, siendo ésta última como aquella en la que te dicen qué tienes que decir como si fuese seguir plena doctrina teórica.

- Dentro de la política, me considero socialdemócrata de izquierdas teniendo inclinación hacia ello desde edad temprana por influencia familiar de mi abuelo paterno y mi hermana y, sobre todo, por principios propios adquiridos. De manera anecdótica, mi abuelo paterno y mi hermana formaron parte de la Candidatura de la Agrupación Socialista de Navalcán en las que Jaime David Corregidor Muñoz fue Alcalde con tan sólo 22 años. A nivel internacional, siempre me han gustado políticos como Barack Obama, Olof Palme y Willy Brand. A nivel nacional, siempre me ha gustado José Borrell, sin embargo, mis padres políticos son mis compañeros de la Agrupación Socialista de Velada, de la que formo parte desde los 18 años, José Luis Cebadera Amigo y Mari Carmen Gómez “La Rubia”. Del primero tengo grabado su apuesta por mi y sus ganas a la hora de trabajar y darme consejos, de la segunda tengo grabado su ilusión desde que comenzó a formar parte de la Agrupación Socialista de Velada en la que se debate, dialoga y, sobre todo, se viven relaciones sociales dignas de personas que son más una familia que simples compañeros.

- Me considero una persona católica, aunque tengo cierta parte de agnóstico (creer en aquello que puede demostrarse mediante la ciencia o fehacientemente).

- Soy defensor de la libertad de decisión considerando que todos tenemos que tener opciones de decidir. Por ejemplo el aborto, la eutanasia, la homosexualidad o la tauromaquia deben tenerse así: ¿Tienes la necesidad de llevarlo a cabo por cuestiones básicas? ¿Te gusta? Sí lo defiendes, incluso lo prácticas, hazlo. Sin embargo, sí no te gusta, no lo lleves a cabo o no lo practiques pero otorga la oportunidad a otros que disfruten de ello con total respeto.

- Últimamente me considero monárquico, sin embargo, me gustaría que se celebrase un referéndum eligiendo entre un sistema monárquico o un sistema republicano porque, sinceramente, desde el año 1975 tenemos un sistema que nos impusieron algunos.

- Considero que todas las personas, independiente de su etnia, identidad sexual, ideas políticas, raza o religión, somos iguales.

- Algunas de mis locuras hechas y realizadas hasta la fecha es hacerme Velada-Madrid en coche, y viceversa, en una misma noche para celebrar en Cibeles la Décima del Real Madrid junto a mi novia Rosa que era su cumpleaños, teniendo que estar yo a las 08:00 en una mesa electoral debido a las Elecciones Europeas. Otra es hacerme con mi amigo David, La Vaguada-Cibeles andando literalmente por todo el Paseo de la Castellana tras una noche en las Fiestas del Barrio del Pilar.

- Actualmente, trabajo en algo relacionado con mis estudios y soy Concejal de Agricultura y Medio Ambiente y, por otro lado, de Juventud y Mayores en el Ayuntamiento de Velada (Toledo).  Mis frases propias favoritas son: Cueste lo que cueste, esfuérzate y consíguelo. Clave es no dejar de luchar, nunca. 




lunes, 9 de enero de 2017

Legemerancia, oclumancia y pensamientos.

Desde septiembre de 2014, comencé la aventura de escribir, sin compromiso alguno y principal que no sea desahogarme, expresarme y reflexionar sobre temas variados. Sí, lo digo rotundamente y aún más tras tomarme en serio el consejo dicho por un primo mío en una quedada familiar de estas Navidades que, precisamente, no esperaba recibir: "Marcos, a veces pones unos párrafos en Facebook dignos de enmarcar y se te da bien desenvolverte en la narración y la redacción. Deberías probar con ello, o quién sabe, retomar un blog personal". Tras algunos intentos en algunos blogs que, por diversos motivos como el no tener tiempo material que dedicarles, hoy son historia. ¡Dicho y, desde ya, hecho! Son bastantes mis ganas, es más, desde hace varias semanas algo ya sabían personas cercanas mías sobre retomar la idea de volver a escribir en un blog.

Mis días navideños se han caracterizado principalmente por viajes de Madrid al pueblo, y viceversa, abrumados de recuerdos, cargados de melancolía y, sobre todo, de pensamientos. Sí, esos pensamientos que son provocados aún más mirando al horizonte, y a su vez, a la nada mientras divisaba los movimientos del tráfico entre el paso de los segundos y el paisaje. Sin lugar a dudas, hace días que vengo pensando en tres palabras y términos principales que, concretamente, ponen título a ésta entrada y que les voy a buscar un significado a situaciones más que comunes y que suceden más de lo que se piensa.

Legemerancia, como la magia o técnica utilizada en el mundo de Harry Potter de J.K. Rowling, que sirve para conocer, descubrir y saber el más mínimo detalle de lo que piensa una persona. Los libros de dicha saga llegan a decir que para practicarla es de vital importancia establecer contacto visual con la persona a la cual se le leerá el pensamiento y, sobre todo, es necesario llevar a cabo el hechizo "Legeremens". ¿Quién no ha efectuado la legemerancia en la vida real? ¿Quién no ha pensado en alguien importante constantemente descifrando para sí mismo sus mayores virtudes, defectos, ilusiones y miedos? ¿Quién no ha pensado en una historia e, incluso, situación imaginaria que, posteriormente, ocurría? ¿Quién de nosotros no ha mirado a alguien con ojos demostrando afecto, cariño e importancia hacia una persona casi imprescindible? ¿Quién no nos ha devuelto una mirada de aprobación al mirar con las intenciones anteriormente descritas, queriendo decirnos a la vez: "Aunque sepas que necesito alguien que se preocupe de mi de esa manera con la que me has mirado, ni se te ocurra decírselo a alguien". Dicho por algunas personas que me conocéis bastante de cerca, no me lo habéis dicho nunca con la palabra "Legemerante", sin embargo, me lo habéis dicho mediante términos y palabras como ser muy cercano, curioso, detallista y observador.

Oclumancia, como la magia o técnica utilizada en el mundo de Harry Potter de J.K. Rowling, que en contraposición a la Legemerancia, sirve para proteger y salvaguardar los propios pensamientos de una persona. Los libros de dicha saga llegan a alegar que para practicarla debes ser bastante experto en la ocultación de los más profundos pensamientos y sentimientos, siendo sobre todo importante el llevar a cabo el hechizo "Oclumens". ¿Quién no ha efectuado la oclumancia en la vida real? ¿Quién no ha pensado en una historia e, incluso, situación imaginaria que, de ninguna de las maneras, se buscaba que se ocasionase? ¿Quién no ha pensado en alguien importante constantemente en silencio y, sobre todo ocultándolo para sí mismo, descifrando sus mayores virtudes, defectos, ilusiones y miedos? ¿Quién de nosotros no ha perdido o ha dejado marchar a personas por miedo, por no sincerarse con sus pensamientos y sentimientos más profundos y, simplemente, por no decir unas últimas palabras aclaratorias? ¿Quién no nos ha devuelto una mirada temerosa al mirar queriendo decirnos a la vez: "He tropezado muchas veces, he dado mi confianza y mi mano a alguien de quién esperaba algo más y, sobre todo, he llorado callando todo lo que pienso y siento en absoluto silencio". Dicho por algunas personas que me conocéis bastante de cerca, no me lo habéis dicho nunca con la palabra "Oclumante", sobre todo, porque escasas veces he mostrado sobre mí una gran decepción o llanto a pesar de sufrirlo, y si lo hacía, era algo tarde. Sobre todo, creo que me queda bastante por aprender de salvaguardar mejor mis sentimientos y pensamientos profundos para mi mismo.

Pensamientos, como palabra que para mi tiene un significado propiamente dicho: Son fragmentos de nuestra mente que deben ser mostrados con cierta cautela, prudencia y seguridad y, a su vez, con cierto entusiasmo, optimismo y predisposición. Al fin y al cabo, los pensamientos deben ser un equilibrio entre legemerancia y oclumancia pero, ante todo, deben ser una ilusión en la que creer, un camino en el que existen muchas señales que te obligan a no parar de caminar y un proyecto de futuro en el que es irremediable no dejar de mirar hacia adelante.

¡A POR ELLO! ¡COMENZAMOS!