Hay fenómenos como el ser
feliz y no dejar de mostrar sonrisas que, sin lugar a dudas, son posibles.
Últimamente, yo lo vengo relacionando con volver a sentir la felicidad de
volver a ser niños, es decir, recordar y rememorar situaciones en las que, sin
darnos cuenta, el ser felices de verdad y con muy poco, era una verdadera
realidad. Y a día de hoy, lo relaciono con volver a recorrer las calles que me
han visto crecer, en las que se disfrutaba demasiado durante muchas horas en
las noches de verano jugando hasta las tantas y en las que, incluso, he tenido
el gran obsequio de conocer a mis mejores amistades. Si, una vez más de muchas,
vuelvo a hacer referencia a ese lugar inconfundible y preferido que simboliza no
solo un mero orgullo para mí sino la mejor de mis sonrisas cada vez que,
simplemente, hago referencia sobre dicho lugar.
Y es que cuando se es
feliz y no se deja de mostrar sonrisas latentes, uno mismo se atreve a
descifrar el significado de palabras tan complejas como utopía. Si, utopía, esa
palabra que en todos los manuales teóricos tanto lingüísticos como históricos,
te reflejan que utopía significa según la Real Academia de la Lengua Española: “Plan, proyecto, doctrinaosistemadeseablesqueparecendemuydifícilrealización”. Desde mi punto de vista, teóricamente, la definición
anterior se queda muy corta en cuanto a contundencia, aún más, cuando siempre
se ha tomado a la palabra utopía como algo irrealizable. No hace mucho tiempo,
escuchaba una definición preciosa vía audio sobre la palabra utopía y, una vez
más debo ser sincero, la bonita tonalidad de dicho audio era inmejorable, sin
embargo, no estaba muy conforme con su definición debido a su explicación muy
cercana a lo teórico. ¿Por qué mi disconformidad sobre ello? Antes de comenzar
mi etapa universitaria, tuve el honor y placer de escuchar a Federico Mayor
Zaragoza, Ministro de Educación y Ciencia en 1982 y Director General de Unesco
entre 1987 y 1999, en una conferencia que expuso lo siguiente: “A la sociedad en su conjunto, la controlan y
desgastan imponiéndole la palabra utopía como algo irrealizable desde sitios
tan concretos como nuestros gobernantes, los medios de comunicación y, lo peor
de todo, la mentalidad de la gente. Lo que la sociedad de nuestros días a veces
no sabe o no quiere darse cuenta, es que debe y puede levantarse para luchar
por lo que quiera. Cada paso dado, es estar más cerca de conseguir tumbar una
utopía”. A día de hoy, el mundo en su conjunto ha conseguido tumbar
bastantes utopías impensables.
Ya en mi
etapa universitaria, en segundo de carrera para ser más concreto, mi profesora
de Biogeografía Concepción Fidalgo preguntó en plena clase: “¿De verdad creéis rotundamente todo lo que
os digo teóricamente en una clase como esta? Chicos, despertad, aquí en mis clases
no quiero formar a meros universitarios con estudios sino preparar vuestra
inteligencia para saber cómo afrontar cualquier problemática ante la vida”.
Y recuerdo como si fuese ayer, que éramos 50 personas en sus clases y, sin
querer ocultarlo, no era muy afín a asistir a sus clases trabajando dicha
asignatura muchos días desde casa y siempre entregando los pertinentes trabajos.
El día del examen final, fuimos 20 personas contadas a dicha prueba final, nos
quedamos 10 alumnos a la media hora y, finalmente, aprobamos solamente 6
personas dicha asignatura, entre ellos yo. ¿De verdad me veis de creer
teóricamente en el significado de la palabra utopía? A día de hoy, y desde hace
algunos años, mantengo y siempre mantendré que un colegio, un instituto y una
universidad puede darte el saber, sin embargo, las experiencias de vida tomadas
como la mayor sabiduría de todas te las da las injusticias, los momentos en los
que tienes que demostrar tu verdadera valía sean cual sean las circunstancias
y, sobre todo, no dejando de luchar incansablemente nunca venga lo que venga. Y
es que las experiencias de vida, como las pocas que me pudieron dejar mis abuelos
tanto maternos como paternos a diferencia de las muchísimas que me gustaría
haber obtenido de ellos, me han demostrado que uno mismo no simboliza lo que
dice un papel como un título o lo que dice una mera cifra numérica de nuestras
características sino lo que eres: Ser tú mismo.
Que los
mejores regalos del mundo existan, significa que, como dije hace escasos días a
todo un ejemplo de persona mirándole a los ojos en su despacho algo emocionado,
hay regalos que no son materiales y, encima, no se pagan con dinero como: Tenerlo
claro, no dejar de desistir, no dar la vuelta atrás en situaciones en que la
vida, una vez más, elegiría por ti pidiéndote tirar la toalla y, sobre todo, en
vano. Porque, últimamente, reitero estar viendo que los mejores regalos del
mundo existen y están relacionados como pequeños detalles como: Agradecer las
cosas, afrontar todos los problemas que se presenten, arriesgarse, decir lo que
realmente sientes, mostrar el ser tú mismo, mirar a los ojos, ser amable con
todo el mundo y, sobre todo, sentirte como nunca y, ante todo, vivo. También,
reír a carcajadas cada vez que mi madre me llama ‘correcaminos’ por no parar
quieto, sentir un cariño profundo cada vez que mi padre pues se le nota
contento sin decir mucho, sonreír por mi hermana porque, pese a todo, siempre está
para ayudar pese a incluso lo que le pase a ella, abrazar a una de mis mejores
amigas tras ver en sus ojos que hacía mucho tiempo que no me veía tan contento
y liberado, dar las gracias a uno de mis mejores amigos por notarme bien y
estar ahí, mirar a los ojos de personas irrepetibles y únicas que significan
hogar como mínimo, tener el orgullo y la satisfacción de haber conseguido sentir
y transmitir absolutamente todo lo expuesto ante personas que tenías más que ganas
no de sorprender sino, simplemente, de conociesen mi verdadera versión y disfrutar
a carcajadas sin cesar, pensando en ‘cuánta razón’, ante la denominación
impuesta de que se me hace el culo ‘chiqui chaqué’.
Hoy, para
muchos y es una pena, está de moda y siguen la tendencia de no sentir y desconocerse.
Sin embargo, soy de los que tienen más que claro que hay personas únicas e
irrepetibles, que te marcan, que tienen un algo muy intenso difícilmente visto
anteriormente e, incluso, hasta el punto de notar el brillo y la profundidad de
su forma de ser nada más verlas. Si, hago referencia a esas personas vitales que,
para mí, tienen claro el significado de ser el mayor de los mejores regalos del
mundo y, aún más, cuando uno mismo ve que le potencian como el que más
existiendo una conexión imparable hasta el punto de estar siempre, pase lo que
pase, importándome hasta sus más mínimos problemas.
En definitiva,
Gabriel Celaya ya dijo que la “la poesía es
un arma cargada de futuro” y yo hoy, en días en los que nos aborrecen de
información por doquier, digo que el decir sin tapujos lo que sientes, es una
bomba de relojería que no cualquiera se atreve a demostrar. Sin embargo, yo sí:
Significa ser fiel a mismo y mis principios, no perder mi verdadera esencia y,
sobre todo, sentirme vivo con la sensación de confort total de querer comerme
el mundo y sentirme completo absolutamente.
Y es que
hay cosas que no se buscan y que surgen como ser feliz, de verdad y con mayúsculas
sintiéndote en la cresta de la ola. ¡Feliz 23 de junio de 2018!
*Basado en hechos reales. Queriendo imitar o parafrasear a la gran de obra de Buero
Vallejo titulada Historia de una escalera,
me veo en la necesidad total, debido a los sentimientos transmitidos, de
compartir lo vivido en primera persona no hace muchos días: Entrando poco a
poco en contexto, era mediodía y tocaba llegar a mi piso de Madrid con la clara
intención de comer para volver al trabajo por la tarde. El día era algo más que
primaveral debido al calor ya sofocante y, sin querer ocultarlo, era el típico
mediodía en el que llegaba con prisa y con el autoestima con algo de cansancio
porque, al fin y al cabo, pensaba que el fin de la semana laboral tardaba
demasiado en llegar. Sin embargo, tras entrar al portal, toda esa sensación
enrarecida cambió porque, sin lugar a dudas, es alucinante lo que puede cambiar
todo con esos pequeños detalles y aún más, los detalles inmateriales: Regalar abrazos,
consejos, tiempo y sonrisas interminables, es decir, esas intenciones que le
hacen a alguien aún más grande. Nada más entrar al portal, pude ver como un
ascensor que me llevaría al piso 11, casi se me escapa literalmente por escasos
segundos, sin embargo, una mujer vecina que se dirigía al piso 13 tuvo la
amabilidad de abrir la puerta para que no perdiese dicho ascensor. Aquel acto
amable fue simplemente el comienzo de un cambio total en mi semblante para ir
sonriendo progresivamente, todo ello, porque nada más comenzar a subir hacia
los primeros pisos hasta el final del trayecto, ella con todo el carisma del
mundo, me dijo buscándome con la mirada de querer aconsejarme: “Hay que ver, bendita juventud. Tenéis que
luchar, no dar nada por perdido, insistir y perseverar por cómo están cambiando
las cosas. La esperanza es lo último que se pierde y, chico, te lo dice una
mujer que fue todos los días a ver a su propia madre en coma durante cuatro
años y, finalmente, no despertó”. En ningún momento salvo ese inesperado
final, dejé de acrecentar mi sonrisa y, tras unos breves segundos de silencio,
accedí a salir del ascensor pero no, no pude aguantarme y, también tras casi
cerrar la puerta del ascensor al salir, volví a abrir para simplemente decir: “Adorable no es solo que exista gente así,
como usted, con sus historias, heroico es que usted haya abierto su interior
para contar algo tan íntegro dados los tiempos que corren.Y dado que usted ha tenido el detalle de
contarme algo, creo que me toca a mí decirle que, no hace mucho tiempo, una más
que importante chica me agradeció con su corazón en la mano el darle un consejo
y decirle que hay que creer más que nunca y que la esperanza es lo último que
se pierde en cuanto a ser agradecidos e impartir amor del bueno incluso en los
actos, haciendo una clara referencia a alguien que, sin pensarlo ni un solo
segundo, dio seguramente un abrazo inolvidable a alguien que de su entorno que,
casi sin darse cuenta, significa un todo. Y es que creo firmemente que lo que
hay que hacer, por encima de todo y siempre que se pueda, es disfrutar con
cabeza de esos momentos a modo regalo que no nos puede otorgar cualquiera en
estos momentos que discurren”.
Tras aquello y mirarnos finalmente con una mirada de gratitud
por el intercambio de opiniones, accedí definitivamente a entrar a mi piso con
una sensación total de que me invadiesen los pensamientos y, con toda la
efusividad de ello, cerré la puerta de mi piso para inmediatamente dar lugar a
pensar que: No hay mayor honor, regalo y privilegio que ser uno mismo tanto
como para ti mismo como también para alguien, con tus virtudes y defectos,
incluyendo tus miserias y, encima, que ese alguien decida quedarse para y pese
a todo. Y lo digo porque existen personas únicas con características, detalles,
miradas y rasgos que no es que no solo no los tenga cualquiera sino que son
casi imposibles de ver y que, sin dudarlo un solo segundo, no solo te hacen
creer que mantienes la fe total en conocer a alguien irrepetible sino que te
vas dando completamente cuenta de que no puedes darte el capricho de
desprenderte de personas así, tan brutalmente completas en todos los sentidos.
¿Y sabéis por qué? Porque la cuestión no es compartir miradas, sino que sean
recíprocas, no es ayudar a alguien sino ser ejemplos de un máximo apoyo
desinteresado que no sea otra cosa que sea sentirlo, no es transmitir a alguien
ser imprescindible sino no poder hacerte ni tan siquiera a la idea de que es
imposible estar sin su imagen y no solo eso sino, incluso lo más importante,
sentir que eres tú mismo, que no has cambiado, sino que has evolucionado para
mejorar y con creces mediante el brillo que emiten tus propios ojos.
Por otro lado, este fin de semana pasado han sido Fiestas en
Honor a San Bernardino 2018 en mi pueblo Velada y, sin exagerarlo ni dudarlo ni
tan siquiera un momento, esta celebración me ha llevado una vez más a darme
verdaderamente cuenta de saborear los momentos porque, sinceramente, he podido
disfrutar más que de lo lindo de un conjunto variado formado por: Las bodas de
oro, personas vinculadas a nuestro pueblo y que llevan exactamente
casadas-unidas en matrimonio durante 50 años y es que, sinceramente, actos así
te hacen darte cuenta de que el sentimiento de orgullo de tal durabilidad llena
a uno mismo. Tras ello, antes de medianoche, tocó disfrutar de una comunión en
compañía de familia y amigos en Navalcán. Y como colofón a la noche, llegando
de vuelta a Velada sobre las 02:15 y teniendo la certeza de querer quedarme en
casa mientras mis padres se habían quedado en la plaza tomando unos churros,
pero: ¿De verdad hablaba en serio con querer quedarme en casa cuando mis padres
llegaban a casa sobre las 03:00 diciéndome “nos
han preguntado algunas personas sobre que si no bajabas, y uno de ellos tu
primo Alejandro diciéndome que el concejal más joven de nuestro pueblo debería
dar ejemplo”? Pues dicho y hecho. Sí, de esas noches en las que tu
sentimiento de felicidad notoria no se te quita de la cara y, más aún, por esos
momentos y personas que te potencian dicha sonrisa cada día y eternamente. Nada
más llegar a la plaza, todo fue disfrutar, compartir momentos con gente que es
capaz de decirte “Marcos, eres buena
gente y, encima a pesar de que tengamos pensamientos diferentes, después de tomarnos
algo que sé que no me vas a negar, tengo que reconocerte algo y es: Eres buena
gente, nos conocemos desde pequeños, hemos jugados partidos como rivales y
escasas veces te he ganado. Pero, ante todo, eres un amigo al que quiero porque
casi todo el mundo como yo decimos que tienes buen corazón y dices todo tal
cual lo sientes, como dar recuerdos a mi padre hacia a mi o estar orgulloso de
nuestro pueblo nombrándolo desde el afecto que te caracteriza siempre que
tienes ocasión”. Pues mira, amigo Álvaro, aquí quiero plasmar lo que te
dije literalmente la noche de este sábado pasado: “Mírame a los ojos y escúchame; ¿Has notado alguna vez la sensación íntegra
de sentirte completo y tú mismo hasta el punto de disfrutarlo tanto que, muchas
veces, sentirte la persona más afortunada del mundo por sentir eso, una
situación de que, pese a todo, eres feliz de verdad?” Inmediatamente, surgió
el abrazo dado entre nosotros y, absolutamente sin mirar en ninguna ocasión el
reloj, puedo decir que disfruté como no hace mucho tiempo que no lo hacía hasta
que dieron las 07:00 de la mañana, llegando a casa amaneciendo. Lo reconozco,
dormí poco, pero me desperté con una sonrisa indescriptible dirección a la misa
del día grande en honor a San Bernardino. Tras ello, tocó de pasar unas cañas
en familia y con amigos después que duraron hasta las 17:00 de la tarde. A
dicha hora, se puso a llover y no dudé en ver que era ya la ocasión perfecta
para volver a casa, aunque unas gotas me mojasen porque no llevaba paraguas. Antes
de llegar a casa, tuve el placer de encontrarme con una vecina de nuestro
pueblo que me dijo: “Hola Marcos, siempre
que veo a tu madre en la Tienda de Guille, le doy recuerdos para ti porque, hay
que ver eh, nunca niegas un saludo o preocuparte más de la cuenta
involuntariamente por alguien”. Respondiéndole yo: “Mi madre siempre me dice que le das recuerdos para mí y de gente como
vosotros, como cualquier otra de nuestro pueblo, me hace darme cuenta
verdaderamente porque me gusta tanto nuestro pueblo y porque me hace sentirme
tan orgulloso del mismo. ¿Qué orgullo tan humildemente conseguido desde
nuestras raíces familiares eh? Orgullo de dónde venimos, de lo que tenemos, de
lo que somos y, sobre todo, de lo que transmitimos, incluidos los recuerdos”.
Dándome las gracias con la voz entrecortada y dos besos, no pudo evitar
emocionarse por decir algo que verdaderamente sentí, siento y sentiré.
Y es que la vida se resume en dar verdaderamente todo lo que
tienes por lo que sientes, incluyendo el humedecerte los ojos por una felicidad
acumulada. La vida no es una carrera, no es ganar, no es dar lecciones, al
igual que nosotras las personas, no somos una lista de mercado a la que
solamente preguntar cómo estás como si fuésemos robots programados. La vida es
ser tú mismo, que no se te quite la sonrisa de la cara nunca y, sobre todo,
disfrutar de los momentos vividos al lado de las personas interminables.
En definitiva, mundos paralelos que muestran burbujas en las
que vivimos personas llenas de pensamientos pero que, pese a las ruinas,
siempre estaremos ahí para todo y, sencillamente no por obligación, sino por
sentir el cosquilleo de notar cómo sucede involuntariamente hacerlo, es decir,
estar siempre presente porque lo sientes a través del alma y del corazón.
Dedicado a la vecina del piso 13, aese pueblo, nuestro pueblo, del que me siento
orgulloso diciendo que es mi lugar preferido y, sobre todo, a todas esas
personas que me hacen irremediablemente sonreír y hacernos interminablemente
grandes.
*Basado en
datos y hechos reales, pudiendo dejarme muchas cosas en el tintero.
- Tras 24
horas de dilatación, nací un 6 de junio de 1991 en Madrid, concretamente, en el
Hospital 12 de Octubre. Cada vez que paso cerca de dicho hospital, en cercanías
o tren llegando a la estación de Atocha-Renfe por ejemplo, al ver las letras que dicen “Hospital 12 de
Octubre” se me humedecen un poco los ojos al saber que nací allí y, también,
al haber sido motivo de felicidad para mis padres. En aquellos momentos, un
vecino y amigo nuestro llamado Antonio Cerrato, fue el encargado de llevar a mi
madre a dicho hospital al comenzar a empujar yo en momentos en los que mi padre
estaba trabajando.
- Pese a
haber nacido en Madrid y, también, pese a que Madrid siempre será un lugar de
trabajo y dedicado a lo personal-profesional para mí, siempre cuando me
preguntan sobre mi procedencia digo que soy de Velada (Toledo) porque es donde
resido desde hace bastantes años y, principalmente, donde me siento más que
identificado.
- Mis
antepasados maternos provienen de Velada (Toledo) y, por parte paterna, de
Navalcán y Parrillas (Toledo). De ahí que siempre surja la broma hacia a mí de:
“Tu procedencia familiar es un poco difusa.
¿No?”.
- Aunque no
crea prácticamente nada en el zodiaco, soy géminis. Bueno: ¡Solo me creo lo de
que los géminis solemos ser simpáticos y sociables, hablando en términos
generales!
- El número
6 siempre ha tenido cierta importancia para mí, tanto que casi siempre lo he
llevado en mis camisetas futbolísticas e, incluso, en algunas cuentas de correo
personales: Nací un día 6, mi hermana también nació un día un 6, el carnet de
conducir me lo saqué un día 6 y, sobre todo, un día 6 inicié una relación con mi
novia Rosa de la que no solo estoy orgulloso, sino que es uno de mis mejores
regalos personales y de vida. Sin embargo, dados algunos acontecimientos, el
día 6 ha perdido totalmente el color que venía teniendo anteriormente.
- Mi padre
me quería haber puesto su nombre al igual que el de mi bisabuelo paterno,
Patricio. Mi madre al conocerlo, se escandalizó demasiado y me puso de nombre
Marcos. Eso sí, mi madre siempre ha querido que me llamen por mi nombre, y no
por el diminutivo acabado en “itos”
que por ello mata, aunque mi estatura dé motivo a ello.
- De pequeño
fui algo fuerte respecto a no tener enfermedades. Por ejemplo, de 40 niños en
la guardería fui el único, y va en serio, en no haber tenido varicela y, precaución
por favor, que todavía no la he tenido. Sin embargo, hace unos 4-6 años conocí
que padezco lipomatosis múltiple no simétrica y, por cuestiones genéticas heredadas de mi
abuelo paterno, un riñón más pequeño de lo normal pero con funcionalidad total.
- Después de
aparecer en el libro de familia, llegó el día en el que mis padres me hicieron
el DNI. Un DNI que, tras una larga numeración, acaba en la letra F y, de manera
anecdótica, siempre que antes tenía que hacer alguna operación burocrática o de
papeleo daba la numeración de mi DNI acompañado de la F y añadía “de feo”. Sin embargo, hace tres años en
una sucursal del Banco Santander una chica casi de mi edad en prácticas al
decirle eso me soltó: “F de feo no, F de
Francia. Que ya son muchas veces las que te he escuchado decírselo a algunas de
mis compañeras y, al menos a mi, me pareces algo guapo. Y te digo todo esto sin
saber sí la cuenta bancaria del Santander te la hiciste en esta oficina o no”.
Sí, de esos comentarios que provocan estar con energía positiva en cuanto
autoestima prácticamente todo el día. Desde entonces y sin dudarlo, digo “F de Francia” cada vez que digo la letra
de mi DNI.
- Por así
decirlo, mi primera novia se llamaba Carmen y le pedí salir en parvulario del C.P José María de Pereda de Madrid. Como mucho, le di un beso en la
mejilla y, lo anecdótico de todo es que, al salir de clase nos cruzamos en un
paso de cebra con nuestras respectivas madres y ella dijo a voces: “Mira mamá,
mi novio Marcos”. Obviamente, yo me morí de la vergüenza, aún más, al mirarme
mi madre y posteriormente reírse a carcajadas limpias diciendo “Ay, el de la novia…” mientras volvíamos a casa.
- Cuando tenía
6-7 años, mis padres y yo nos trasladamos de Madrid a Velada (Toledo). Con el
paso de los años, Velada (Toledo) se ha convertido en mi lugar preferido,
principalmente, por las amistades, la cercanía de la gente, la familia y las
relaciones sociales que se llevan a cabo entre personas de un lugar concreto
tan íntimo como un pueblo. Ya lo dijo en director de cine José Luis Cuerda en
una entrevista de televisión: “En la
ciudad todas las personas somos números a veces desconocidos. Sin embargo, en
un pueblo las personas significan una familia, unos abuelos, unos adjetivos,
unos motes y, en definitiva, unas características que provocan el tratar a esas
personas como algo conocido y común”. De Velada (Toledo), siempre recordaré
muchas anécdotas, siendo algunas de ellas: Personas que conocí de los barrios
del Pozoquito, de Santa Ana y El Calvario. ¿Cómo olvidar esos partidos de
fútbol en la calle, en la que los palos eran piedras, tanto en El Calvario o en
El Cordel? Así, conocí a un gran amigo, David. ¿Cómo olvidar esos partidos de
tenis en la calle, en la que se pintábamos las líneas con restos de ladrillos
Rubén y yo? ¿Cómo olvidar los partidos de béisbol en la Cerca Perdida? ¿Cómo
olvidar las 32 palabras por minuto que hice nada más comenzar primero de
primaria con doña Aurelia para hacer 240 palabras por minuto al acabar ese
mismo curso? ¿Cómo olvidar las clases en las que don Pedro en tercero de
primaria nos enseñó a multiplicar y dividir? ¿Cómo olvidar mi primera comunión
con 8 años casi 9?¿Cómo olvidar las clases en las que don Enrique en sexto
primaria nos decía: “Cuando valláis al
instituto a Talavera de la Reina, no quiero que me vengan noticias de allí
sobre que no habéis dado algunos aspectos en éste colegiocuando sí los habéis dado”. Tanto es
así, que nos enseñó un poco de ecuaciones de primer grado en primaria, y lo
digo totalmente en serio. Tampoco olvidaré las clases de Conocimiento del Medio
impartidas en quinto y sexto de primaria por don José María. En aquellos
momentos, fueron una realidad las excursiones al Aula de Naturaleza El Borril,
al Imax, al Museo del Ferrocarril, al Parque del Retiro, a Navalmoral de la
Mata (Cáceres) y su Centro de Bomberos, al Zoo de Madrid, al Parque de
Atracciones, etc. Incluso, mi primer amor de verdad lo viví en velada, siendo
reales mis primeros besos a los 13-14 años una noche veraniega con una chica
del pueblo en la parte en la parte trasera del Antiguo Centro de Salud, además,
el Nuevo Centro de Salud estaba sin construir aún, solo se veía La Vega, ese
lugar dónde también he jugado partidos de fútbol en tierra y dónde también
realicé los famosos 500 metros cada curso desde tercero hasta sexto de
primaria, siempre quedando entre los tres primeros en una clase de 25-30 personas.
A veces, es inevitable emocionarme al recordar que mi pueblo Velada (Toledo) es
símbolo de raíces “El nieto de Ufra”,
familia, amistades inolvidables, una quinta del año 1991 imborrable y
es que, cada vez que me preguntan de dónde soy, Velada nunca es una ausencia. Con
el paso del tiempo hasta la actualidad, en Velada (Toledo) he ido madurando a
fuego lento mis ideas, mi forma de ser y mi personalidad hasta el punto de que,
alguien que nos dejó demasiado temprano, como Maribel “La Cartera”, me llegó a decir a la puerta de su casa hace unos 4-5
años: “Hay que ver lo que has cambiado
Marcos. De pequeño eras un clase de mucho cuidado y, ahora mira, alguien
asentado, maduro y con las ideas claras”. Todo ello, con una amplia sonrisa
final, eso que tanto la caracterizaba. Tanto es así, que para mí ahora es más
que un orgullo desde el solucionar sencillos asuntos vecinales hasta el ser
representante del Ayuntamiento de mi pueblo Velada (Toledo).
- Por parte de mi familia paterna, hablar de los pueblos de
Navalcán y Parrillas (Toledo) es inevitable. A diferencia de lo que dice mi
padre y que, incluso le he llegado a demostrar estando él presente, son muchas
las personas que me conocen en ambos pueblos, sobre todo, personas jóvenes. Es
más, mi hermana y yo como nietos de Lorenza “Trabeja” y Ricardo “Pelao y
Parrillano”, somos con mucha diferencia, los que más pisamos el pueblo. Con
algo de orgullo y satisfacción personal, puedo decir que de todos los seis
nietos totales de mis abuelos paternos, yo soy el de menor edad y el único que
puede ser capaz de transferir el apellido García a la siguiente
generación.
- Dicen que aguardo la imagen viva de mi padre en cuanto a
lo físico (por favor, la calvicie cuanto más tarde, mejor) y su forma de ser,
con la bondad y la simpatía como sus máximos exponentes. De mi madre, dicen que
guardo su carácter punzante, entrega y lucha incansable.
- Realicé la ESO en el I.E.S Ribera del Tajo de Talavera de
la Reina (Toledo) conociendo a muchas personas de mi actualidad, sin sobresaltos
y con un notable a modo nota media. En el mismo instituto, realicé el
Bachillerato de ciencias-tecnológico con ciertos altibajos ya que primero lo
aprobé con buena nota y, en segundo, suspendí y repetí estrepitosamente.
Finalmente, aprobé Bachillerato al año siguiente en el I.E.S Pérez Galdós de
Madrid.
- Posteriormente, hice selectividad en Madrid aprobándola y
consiguiendo desde entonces tener la carrera de Geografía y Ordenación del
Territorio como un Máster en el bolsillo, ambos estudios cursados en la
Universidad Autónoma de Madrid. Según algunos compañeros de carrera, me
llamaban “El tapado” porque podía
faltar durante dos semanas seguidas a clase, sin embargo, me ponía al día en
casa realizando trabajos y llevando el estudio al día cumpliendo objetivos al
clavar exámenes posteriormente. Para llevar a cabo mis estudios universitarios
y, orgulloso de ello al haber cumplido el objetivo de haberlos finalizado, admito
haber disfrutado de becas que han provocado a personas envidiosas y sin corazón
por el derecho a la educación de cualquier persona, el llegar a decirme: “Marcos, tener una carrera es mucho para ti y
es vivir por encima de tus posibilidades así que olvídate y déjalo”. Tras
ello, me hice caso aún más de mis posibilidades (aprobaba casi todas anualmente)
y seguía el sabio consejo de mi padre: “A
pesar de lo que digan, tú sigue adelante hijo”. Finalmente, a más de una
persona le rebocé el título en la cara, y no por venganza sino por dignidad.
Sin embargo, pienso que educación significa tener principios y valores éticos
en contraposición a creerse algo más por estar en posesión de cualquier
certificado universitario que acredite algo que llevas a cabo o prácticas en tu vida a
diario.
- En el
ámbito laboral he tocado varias ramas: Una pizzería en mis comienzos, dando
clases particulares luego, en la Cartoteca de mi Universidad y, sobre todo, de
lo que he estudiado yo, es decir, de lo mío.
- Me considero una persona simpática, sociable, demasiado
independiente y, además, tengo el punto débil de que, sí me importas de verdad,
no tardo más de 2-3 semanas en hablar las cosas y tener cierta predisposición
en arreglar lo que sea, es decir, en levantar la bandera blanca pidiendo paz.
También, soy cabezota, me castigo mucho sentimentalmente y soy muy pensativo.
- Soy un poco retro en algunos aspectos relacionados con mi
ocio de la infancia porque aún mantengo y sigo pensando que las mejores
relaciones sociales en la infancia se conseguían mediante el salir a la calle
en el pueblo a buscar a las amistades de turno para, por ejemplo, ir a las
pistas un sábado cualquiera por la mañana. Al igual que soy un poco retro en
cuanto a videoconsolas, por mi vida han pasado videoconsolas y, sobre todo un
sin fin de videojuegos, como la NES, la Game Boy Clásica (éstas dos primeras en
herencia infantil por parte de mi hermana que, por cierto, espero que nunca me
pida intereses de pago), la Nintendo 64, la Play Station 1, La Play Station 2,
la Play Station 3, etc. Adoro jugar y tengo demasiados videojuegos de
estrategia, de geopolítica, de simuladores de aviones y de simulación
futbolística tipo manager.
- Siempre he
tenido la curiosidad por ser piloto de aviones militares de reconocimiento, no
para fines bélicos. ¡Me encanta volar! Por ejemplo, alguna vez quiero ser
partícipe de practicar paracaidismo.
- En cuanto
al deporte, me encanta el fútbol y soy seguidor del Real Madrid, Albacete,
Velada, Castilla y Talavera. Desde infantil, categoría en la que metí 23 goles
jugando de pivote llegando, más tarde, a jugar con la Selección Provincial de Toledo,
hasta hace 2 años consiguiendo el objetivo de la permanencia de categoría con un
equipo de Madrid siendo su máximo goleador. Además, he jugado de todo, incluso de
portero siendo mis dorsales más utilizados el 4, 6, 7, 11, 12, 17 y 18.
También, he sido entrenador, ganando algunos torneos. Adoro perderme por
cualquier campo de fútbol o polideportivo.
- Tengo cierta
debilidad por las chicas que hacen deporte como fútbol o baloncesto femenino. A
modo anecdótico, mi novia Rosa jugó en edad base al fútbol femenino siendo
jugadora del Real Madrid, sí totalmente cierto. He visto muchas fotos suyas que
lo corroboran y sí, lo admito, siempre he sonreído demasiado al verlas y
seguiré haciéndolo.
- Como dice
mi biografía del blog, soy Geógrafo (sí, con mayúsculas como una profesión a la
que llegué por casi casualidad y de la que estoy entregado) y tengo pasión por
la cartografía, la educación, la filosofía, la historia moderna y
contemporánea, el medio ambiente, la naturaleza, el paisaje, la planificación
territorial y la sociología, entre otros muchos temas.
- Creo en un
autoestima positivo básico para afrontar la vida, soy keynesianista en materia
económica siguiendo a John Maynard Keynes (que hablaba sobre que en una sociedad
capitalista como la de nuestros días, se deben proponer medidas de ahorro para,
posteriormente, invertir en ayudar a la sociedad provocando que se pueda disfrutar
de un estado de bienestar en el que todas las personas estén incluidas en el
sistema y, a la vez, se estimule el consumo), creo en el Cambio Climático por
lo que estoy a favor de defender un medio ambiente basado en la concienciabilidad humana, la sostenibilidad y en el
que todos ponemos nuestro grano de arena para mejorarlo, creo en la sociología
como ciencia que engloba a los distintos grupos sociales tanto por semejanzas
como por diferencias y, sobre todo, creo en la política democrática, es decir
todos participamos votando, como método para ayudar, ser cercano y resolver los
verdaderos problemas de los ciudadanos, haciendo referencia a la política de
corazón y no a la política “enlatada”, siendo ésta última como aquella en la que te dicen qué tienes que decir como si fuese seguir plena
doctrina teórica.
- Dentro de
la política, me considero socialdemócrata de izquierdas teniendo inclinación
hacia ello desde edad temprana por influencia familiar de mi abuelo paterno y mi
hermana y, sobre todo, por principios propios adquiridos. De manera anecdótica,
mi abuelo paterno y mi hermana formaron parte de la Candidatura de la Agrupación Socialista de
Navalcán en las que Jaime David Corregidor Muñoz fue Alcalde con tan sólo 22
años. A nivel internacional, siempre me han gustado políticos como Barack
Obama, Olof Palme y Willy Brand. A nivel nacional, siempre me ha gustado José
Borrell, sin embargo, mis padres políticos son mis compañeros de la Agrupación
Socialista de Velada, de la que formo parte desde los 18 años, José Luis
Cebadera Amigo y Mari Carmen Gómez “La Rubia”. Del primero tengo grabado su apuesta
por mi y sus ganas a la hora de trabajar y darme consejos, de la segunda
tengo grabado su ilusión desde que comenzó a formar parte de la Agrupación
Socialista de Velada en la que se debate, dialoga y, sobre todo, se viven relaciones
sociales dignas de personas que son más una familia que simples compañeros.
- Me
considero una persona católica, aunque tengo cierta parte de agnóstico (creer
en aquello que puede demostrarse mediante la ciencia o fehacientemente).
- Soy
defensor de la libertad de decisión considerando que todos tenemos que tener
opciones de decidir. Por ejemplo el aborto, la eutanasia, la homosexualidad o
la tauromaquia deben tenerse así: ¿Tienes la necesidad de llevarlo a cabo por
cuestiones básicas? ¿Te gusta? Sí lo defiendes, incluso lo prácticas, hazlo. Sin embargo,
sí no te gusta, no lo lleves a cabo o no lo practiques pero otorga la oportunidad a
otros que disfruten de ello con total respeto.
-
Últimamente me considero monárquico, sin embargo, me gustaría que
se celebrase un referéndum eligiendo entre un sistema monárquico o un sistema republicano
porque, sinceramente, desde el año 1975 tenemos un sistema que nos impusieron algunos.
- Considero
que todas las personas, independiente de su etnia, identidad sexual, ideas políticas, raza o religión, somos
iguales.
- Algunas de
mis locuras hechas y realizadas hasta la fecha es hacerme Velada-Madrid en coche, y
viceversa, en una misma noche para celebrar en Cibeles la Décima del Real
Madrid junto a mi novia Rosa que era su cumpleaños, teniendo que estar yo a las
08:00 en una mesa electoral debido a las Elecciones Europeas. Otra es hacerme
con mi amigo David, La Vaguada-Cibeles andando literalmente por todo el Paseo de la Castellana tras una noche en las Fiestas
del Barrio del Pilar.
- Actualmente,
trabajo en algo relacionado con mis estudios y soy Concejal de Agricultura y Medio Ambiente y, por otro
lado, de Juventud y Mayores en el Ayuntamiento de Velada (Toledo). Mis frases propias favoritas son: Cueste lo
que cueste, esfuérzate y consíguelo. Clave es no dejar de luchar, nunca.